no te intimida

Defender la educación gratuita y universal

porque la pobreza golpea con fuerza y quita oportunidades

Publicado: 2017-04-07


Mi primer año en San Marcos fue de pobreza casi absoluta. Mi madre tenía que hacer maravillas para conseguirme los pasajes, y con eso me iba a estudiar desde Chosica todos los días, dos horas de ida en la mañana, dos horas de vuelta en la noche, muchas veces con el estómago vacío porque no llegaba para el desayuno ni para el almuerzo, cansada y desesperanzada. Si me faltaban diez o veinte céntimos tenía que suplicar a los cobradores para que me lleven, porque no quedaba otra, a pie nunca iba a llegar y yo moría por estudiar.

Hay muchas formas de conocer la pobreza, algunos las traen a cuestas desde sus casas, otros la conocen en la universidad pública, algunos solo la ven desde lejos o se sienten pobres recién cuando un huayco los deja sin agua por dos días.

La pobreza golpea con fuerza, pero golpea con más fuerza si eres mujer, porque a muchas las obliga a hacer cosas que no quieren y a aceptar otras que aborrecen. He conocido a mujeres que han tenido que prostituirse para que sus hijos puedan estudiar, he conocido a compañeras que recibían dinero para las copias acompañado de golpes, he conocido a otras que abandonaban la universidad para no cargar con el peso de soportar huevadas.

Por eso, cuando viene una periodista que vendió su dignidad al mejor postor a decirnos "aprendices de terroristas", cuando viene un seudoperiodista que estudió con el dinero de la corrupción a intentar a enseñarnos a protestar, cuando viene un mononeuronal, que tiene como único mérito haber heredado el apellido de alguien que sí sabía pensar, a burlarse de la protesta, o cuando cualquier privilegiado intenta dar su opinión sobre lo que ocurre en San Marcos, conoces otro nivel de pobreza, porque la pobreza no solo es carecer de dinero, sino también carecer de humanidad, y a estos robots andantes que creen que se han forjado solos y no sobre la opresión, el dolor y la explotación de otros, habría que decirles bien clarito que están donde están porque el Perú es un país de mierda, un país racista, clasista y misógino que te da y que te quita dependiendo de tu color de piel, de tu plata y de tu sexo, y que sus oportunidades no fueron gracias a la suma de sus méritos, sino a la suma de sus privilegios.

Que le sigan hablando a la gente que tiene oídos para escucharlos, porque los demás sabemos que solo son parte de la enorme cloaca que siempre ha estado presente en los medios de comunicación intentando toda la vida que nos quejemos menos, que protestemos menos, que nos acostumbremos a la precariedad económica y a su podredumbre moral, pero sobre todo, que nunca nos sintamos reflejados en sus pantallas y en sus voces, que aspiremos a ser más como ellos y menos como nosotros.

Y eso nunca pasará mientras haya sanmarquinos valientes que toman la universidad para protestar frente al tirano mediocre y corrupto. Porque hoy pueden venir mil policías, pero mil policías no pueden vencer la fuerza de un estudiantado consciente de que la lucha es el camino para defender la gratuidad de la enseñanza, porque esa es la única posibilidad para que miles de estudiantes pobres puedan estudiar, para que miles de mujeres puedan romper las cadenas de la pobreza, esas que asfixian a tantos de nosotros y no nos permiten vivir con dignidad.

¡Fuerza San Marcos!


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