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Foto robada del muro de miss "kiki"

Marcha del Orgullo (de la lucha estudiantil)

“Tranquila chiquilla marica, estamos educando y creando una mejor sociedad para ti”.

Publicado: 2015-06-22

La madrugada del 28 de junio de 1969 parecía ser una noche más, cuando de pronto se oyó a un grupo de homosexuales y lesbianas enfrentándose a la persecución homofóbica en el bar de moda, StoneWall Inn. Cansados de los operativos en los que no solo detenían a quienes vestían ropa de mujer o estaban indocumentados, sino también manoseaban a las mujeres, un grupo de homosexuales y lesbianas se enfrentó a la tiranía machista y homofóbica de la policía neoyorquina. Ese fue el inicio de todo un movimiento de liberación sexual en los Estados Unidos y el resto del mundo. Ese día sería conmemorado año tras año en la Marcha del Orgullo. 

En nuestra ciudad, esta misma marcha se realiza desde hace catorce años. Gracias al esfuerzo de un grupo de activistas, los colectivos, discotecas y asociaciones civiles que defienden los derechos de nuestra comunidad LGTBIQ confluyen en una marcha que celebra la diversidad y su visibilidad en una sociedad machista como la peruana. Anualmente, entonces, los y las jóvenes salimos a las calles a anunciar que también existimos. Pero, ¿qué es lo que reclamamos? ¿Más derechos? ¿Qué derechos? ¿Unión civil? ¿Matrimonio igualitario? ¿Educación?

¿Educación para la transformación?

Quienes no somos heterosexuales, no solo nos enfrentamos a los gritos e insultos de nuestros compañeritos de clase, sino también a la indiferencia de los padres y profesores del colegio.

En febrero, una encuesta de Datum señalaba que el 71% de los y las peruanas consideraba que era mejor un colegio privado y el 55% prefería una universidad particular. Este es un dato que merece ser analizado: la sociedad no está contenta con el sistema educativo que provee el Estado; por ello, recurre a una institución privada. Pero, ¿cuántos podemos acceder a una educación privada? Recordemos que el sueldo mínimo peruano es de 750 nuevos soles. ¿Cuántos podemos pagar un colegio, instituto o universidad privada? Si estudiar es un derecho, ¿por qué debe ser monetizada? ¿No debería el Estado brindarnos una educación gratuita y de calidad a todos y todas?

Esto no acaba ahí. Quienes no somos heterosexuales, no solo nos enfrentamos a los gritos e insultos de nuestros compañeritos de clase, sino también a la indiferencia de los padres y profesores del colegio. Que tengas más simpatía con tus amigas será suficiente para que te cataloguen de maricón. A esto se suma la constante represión y vigilancia que suele haber en el entorno familiar. No ser el hijo deportista o la princesa de papá puede tener como consecuencia que te boten de casa. Que te aparten y te obliguen a vivir con los abuelos. A algunas lesbianas incluso las violan pensando que las pueden “corregir” y volver “mujeres”. Muchas no acaban el colegio. Muchas desisten y se arrancan la vida. O nos la arrancan.

Según el informe “Estado de Violencia: Diagnóstico de la situación de las personas Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero, Intersexuales y Queer (LGTBIQ) en Lima Metropolitana”, el 90% de la población LGTBIQ de Lima Metropolitana ha sido víctima de violencia. El 35% de las agresiones se dieron en los hogares; el 32% en espacios públicos y el 24,6% en instituciones educativas.

Lxs trans también quieren estudiar

Ya de grande, si acabaste el colegio y decides postular a una universidad, ¿cómo la pagas? Si tienes el apoyo de tus padres, debes agradecer tu privilegio. No todas tienen la misma suerte que tú. ¿Y qué pasa con las que son expulsadas de sus casas por su orientación sexual o identidad de género? Ellxs tendrán que trabajar y estudiar. Para quienes podemos camuflarnos y esconder nuestra homosexualidad no es tan difícil. Sin embargo, ¿es igual para los y las trans? ¿Pueden acceder a un trabajo formal? Siendo sinceros, ¿cuántos hombres o mujeres trans conocemos en nuestra universidad? En la PUCP, existen, por lo menos, cuatro y tienen problemas para culminar sus carreras. No solo porque las boletas son muy caras, sino también porque tienen problemas para ser reconocidos por su nueva identidad.  
Ese fue el caso de Tachi, una travesti que estudiaba derecho en una universidad privada. Durante el desarrollo de una clase del tercer ciclo, un profesor le dijo que no tenía ningún sentido que estudiara, pues nadie la iba a contratar. “Mira como te ves”, le dijo.

Marcha del orgullo (de seguir luchando)

La marcha del orgullo debe ser un espacio de celebración, pero también de disputa y resistencia de nuestras demandas. No podemos seguir celebrando mientras muchos y muchas de nosotras aún tenemos brechas para acceder a la educación, salud, vivienda, etc. Como estudiantes universitarixs clasemedierxs homo-lesbo-trans-bi-inter-queer, nos toca levantar el puño y exigirle al Estado que nos incluya dentro de un sistema educativo gratuito y de calidad, laico, inclusivo, interseccional y diverso. Exijamos también que nuestra niñez no sea manchada de violencia por nuestra orientación sexual o identidad de género. Rechacemos, asimismo, la homofobia institucional de muchas universidades que reprimen la libertad de expresión de los colectivos LGTBIQ, pero promueven el discurso de odio camuflado en la religión. La educación debería servir para transformar, no para perpetuar la opresión.

“Hay tantos niños que van a nacer, con una alíta rota, y yo quiero que vuelen compañero, que su revolución les dé un pedazo de cielo rojo para que puedan volar” - Pedro Lemebel.

Si queremos que los y las niñas no heterosexuales no sigan siendo discriminadas en sus colegios, si queremos que las universidades destierren la discriminación en todas sus representaciones, pero sobre todo, si queremos tener una sociedad más justa e igualitaria no para nosotrxs, sino para quienes vienen después, entonces este sábado 27 salgamos y tomemos las calles para llenarlas nuevamente de color y diversidad. Como un bloque sólido, como el Bloque Estudiantil LGTBIQ.

¿Te subes al tren de la construcción y la transformación?


Escrito por

Jhonathan Limaylla

Impertinente comunicador, PUCP. Marica-feminista. Las plumas son la evidencia de la resistencia.


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