Las putas no parimos cobardes ni abusivos
¡Respétanos!
Ser puta no es fácil, llevar el pan a la boca de tus hijos vendiendo tu cuerpo, tu tiempo, tu placer y tu estabilidad emocional nunca es fácil. Cualquiera no es puta, las putas tienen que ser fuertes para soportar todo lo que los hombres quieren, tienen que ponerse una coraza en el lugar del corazón para acostarse con un desconocido que cree que puede comprar el mundo entero, incluidas nosotras, con su dinero, y soportar jornadas enteras de lo mismo todos los días.
Ser insultada, estigmatizada y perseguida no es fácil. Que te miren con desprecio y te escupan no es fácil. Que te griten puta para insultarte no es fácil. ¿Qué mujer haría esto por placer, porque le gusta, porque es su hobby? Cuántas mujeres tienen que recurrir al trabajo sexual por la pobreza, la falta de oportunidades, la falta de estudios y una serie de situaciones que te condenan al comercio de tus placeres. Y esto no es una justificación del ser puta, es la cruda realidad. Muchísimas mujeres que ejercen la prostitución no pudieron terminar de estudiar, fueron echadas de sus casas, cargan a cuesta dos, tres, cuatro, cinco hijos, son golpeadas por sus parejas y traficadas por sus amantes o por cualquier desconocido.
Las putas no tienen seguro de vida, seguro de salud, jubilación, pensión, un sueldo mensual, ni ningún tipo de reconocimiento laboral, y son fuertemente explotadas. Y sí, hay trabajadoras sexuales que la pasan mejor porque cobran lo justo, pero la gran mayoría no accede a estos beneficios, la gran mayoría tiene que subsistir con miserias y siendo compradas por miserables.
Ser puta no es fácil, hay que ser bien valiente para ser puta, así que no te atrevas a decir que nosotras parimos abusivos, explotadores, represores o asesinos, porque es para darle una buena educación a nuestros hijos que puteamos. No te atrevas a decir que esa basura que nos gobierna son nuestros hijos, porque hemos sacrificado nuestras vidas para que nuestros hijos e hijas no tengan que hacer lo mismo que nosotras. No te atrevas a señalarnos como si fuéramos escoria cuando la escoria es esa que empobrece y precariza la vida de los más jóvenes, de las mujeres, de los LGTBI, de los niños y de los ancianos. No te atrevas nunca más a decir hijo de puta a nadie, porque una puta puede estar alimentándote, pagándote los estudios, viéndote progresar, y seguro nunca lo sabrás. Respeta a tu madre, respeta a las putas.