¿Y a mí, cómo me sirve el feminismo?
Aportes cruciales del feminismo a la política
Tania Gómez Perochena
Hay mucha confusión acerca de qué significa el feminismo y qué implica hacer política que se asuma feminista y diversa. Desde Libertad Crítica queremos dejar algunos puntos claros en 2 ejes: ¿Qué es feminismo? ¿Qué aporta el feminismo en la política?
1. ¿Qué es el feminismo?
Mito: “El feminismo propone la superioridad de la mujer”
No, el feminismo no es lo contrario al machismo. Es una apuesta que no tiene nada que ver con la discriminación o superioridad natural, ¿necesito decir más?
Realidad: “El feminismo busca la igualdad de derechos. Las mujeres quieren los mismos derechos que los hombres”.
En una comunidad campesina de nuestro país, ¿quiénes pueden al menos acceder a educación o tomar decisiones importantes sobre su familia? La desigualdad de derechos en incontables espacios es innegable, pero esta consigna se queda corta. Como dice Silvia Federici:
“Decir que solo luchamos por la igualdad es decir que queremos la misma explotación capitalista que sufren los hombres (asumiendo que su situación YA ES EXCELENTE). Hay que aspirar a transformar el modelo entero, porque los hombres tampoco tienen una situación ideal, los hombres también deben liberarse, porque son sujetos de un mismo proceso de explotación”.
Ok, pero entonces, ¿QUÉ ES EL FEMINISMO?
El feminismo es un lente crítico que se puede aplicar a todos los temas y situaciones que puedas imaginar. Y no solo para criticar la opresión a “la mujer”, sino para dar cuenta de la desigualdad producto del rechazo de todo lo relacionado a lo femenino, emocional, corporal, etc. Critica y busca erradicar el famoso binomio: hombre/mujer; razón/emociones; ideas/cuerpo; política formal/vida cotidiana; civilización/naturaleza; occidente/indígena; ciencia objetiva/experiencia; heterosexual/desviación y así infinitamente.
Pero no es un rechazo a la diversidad, es un rechazo a la desigualdad que surge de plantear lo diferente como inferior y anormal. Así es, es así de amplio y transversal.
¿“Importa demasiado la etiqueta <<feminista>>” ?
Lo que importa no es que te llames feminista, que sepas la teoría y que vayas a todos los eventos feministas del mundo. Asumir una etiqueta es increíblemente fácil y puede ser artificial. Lo que importa es vivir el contenido: la coherencia con tus acciones, asumir la acción y reflexión crítica como algo cotidiano, sistemático, es ser capaz de reconocer los errores propios para mejorar, es respetar las ideas y cuerpos de los demás. Es llevar esta actitud a todos los lugares en los que vives y en todos los espacios donde interactúas.
2. ¿Qué nos ha aportado el Feminismo a la política?
[LA LLEGADA DEL FEMINISMO A UNA AGRUPACIÓN ES UN DUCHAZO REFRESCANTE]
Cuando el feminismo llega a una agrupación política va de la mano con cuatro ejes importantes que nos permiten plantear nuevas maneras de pensar lo político: horizontalidad, cotidianización, lo personal-ético y celebrar lo diverso.
HORIZONTALIDAD
<<El que “sabe más” es el líder, es el que habla más fuerte y el que siempre sale en las fotos. La política se mueve entre los puestos importantes y se compone de coaliciones entre otros líderes. Si soy nuevo escucharé y aprenderé ya que no sé mucho>> .
Claro que es importante la transmisión de conocimientos entre generaciones, pero importa mucho de qué manera se realiza. ¿Cómo se potencializa las capacidades de los que recién ingresan? ¿Quiénes y cómo son las personas que vemos en los espacios visibles - lo público? ¿Cómo se toman las decisiones? ¿Que se entiende como el “pueblo”- lo popular? De estas dudas surge la especial relación del feminismo con la educación popular, que es una escuela de aprendizaje que se centra en el reconocimiento de que todos ya tenemos conocimientos, experiencias y saberes del mundo. No somos contenedores vacíos ni personas pasivas.
Esto nos lleva a plantear la acción política como la comprensión, apoyo y articulación de diferentes luchas (ambientales, feministas, obreras, LGTBI, etc.) reconociendo que todas son importantes, y al cuestionamiento de las famosas “vanguardias” que guían al “pueblo” porque solo ellas saben lo que le conviene.
COTIDIANIZACIÓN
Es un lugar común que la mayoría de las personas ven a la política como algo ajeno, corrupto, nada ligado a su vida diaria (para el caso de las izquierdas) que manejan un dialecto con sentido solo para ellos. La imagen de lo político es el Congreso, son los puestos burocráticos, son títulos; y no las personas ajenas a estos espacios: el 99% de la población.
¿Cómo estamos enfocando nuestra agenda? ¿Los planes surgen de lo que pensamos que quieren las personas? ¿Por qué no empezamos a preguntarnos por qué lo político se ha vuelto un término negativo? ¿Qué hacemos para que la política se vuelva cotidiana y legítima?
El feminismo, al ayudar a refrescarnos de nuestros sentidos comunes de lo político, nos ayuda a pensar en la diversidad de las demandas, a dejar viejas fórmulas y a ser muy conscientes de que lo que planteemos tenga un sentido emocional, identitario e íntimo con las personas. Para esto tenemos que estar en un constante ensayo y error para que nuestras hipótesis en la práctica se vayan complejizando e interpelando.
LO PERSONAL-ÉTICO:
El feminismo con su famosa consigna “lo personal es político” rescata que los temas personales no deben ser ignorados dentro de la agenda política clásica que solo toca temas asociados al ámbito público-estatal-electoral. Aborto terapéutico, violencia familiar, discriminación machista, etc. son ejemplos.
Además, esto es importante dentro de la organización: ¿Para qué serviría ser parte de una agrupación si uno no se va a sentir en bienestar? De aquí el especial énfasis al cuidado del compañero, es decir, procurar que el bienestar de nuestros compañeros se potencialice, cuidar de ellos y no verlos como medios.
Este ámbito de la política interna y externa nos permite incluir lo personal y lo moral como un núcleo que rescatar: la política empezó a desprestigiarse cuando relativizamos la moral.
CELEBRAR LO DIVERSO:
El feminismo ha permitido a muchxs a ser conscientes de su propia diversidad y la del otro. Esto va como anillo al dedo con dos luchas hermanas: la lucha LGTBIQ, que nos permite salir de un feminismo que solo plantea una diferencia “hombre/mujer”, y que celebremos la gran diversidad de identidades de género y sexualidades que existen y que las incluyamos en la visión política de nuestras agrupaciones (transexual, queer, etc.). Asimismo, lxs feministas que hacen énfasis en su herencia cultural nos permiten salir de la mera visión de un feminismo liberal-occidental y empezar a pensar en la gran diversidad de maneras de vivir la lucha: feminismo negro, indígena, asiático, mestizo, etc. para poder descolonizar al propio feminismo.
Finalmente, es crucial entender este último punto:
[EL FEMINISMO EMPIEZA CON LA VOLUNTAD DE UN APRENDIZAJE CONTINUO; NO ES ALGO INHERENTE]
Lxs feministas no son ángeles puros, nadie lo es. Todos los nacidos en un país tan machista e injusto como el Perú tenemos que enfrentarnos a nuestro sentido común y al orden “normal” a diario. Lo que rescatamos es la voluntad de reconocer que los problemas del mundo no son aislados ni uno es más importante que otro. La vida humana es muy compleja para verla en blanco y negro, o en paso 1 y paso 2. Es difícil porque implica tener que hacer una revisión crítica de todos los ámbitos de nuestra vida, pero creemos que todos somos capaces de hacerlo. Que el mundo sea mejor depende de eso.