la mafia se reacomoda

BESOS CONTRA LA HOMOFOBIA 2013 - FRENTE A NUESTRO CONGRESO DE LA REPÚBLICA

Métele más lengua, maricón

La revolución será de los cuerpos, o no será.

Dios perdona el pecado, pero no el escándalo.

El diablo

Publicado: 2013-11-17

Desde que respiramos por primera vez en la tierra, cada ser humano se convierte en víctima de múltiples demandas y prescripciones provenientes de diferentes mecanismos de dominación (familia, iglesia, escuela, estado, etc). Salimos del vientre materno y el doctor/a nos sapea la entrepierna para responder a lo único que realmente importa en cuanto a nosotros como seres humanos: nuestro sexo. Y así arranca, con esta fatal sentencia basada en una mera apreciación estética y pseudocientífica inicia un proceso de moldeado y adoctrinamiento indefinido en el que no sólo participarán dichas instituciones, sino que al final seremos nosotros los principales agentes de control y vigilancia sobre nuestros cuerpos y expresiones según lo que cultural y arbitrariamente nos han dicho que nos “corresponde”, conforme a la tenencia o no del pene. Esto es, cómo tenemos permitido sentir, desear, actuar y vincularnos sexual y socialmente con el resto de individuos, en un mundo castrado por el impotente sistema político de la heterosexualidad obligatoria, que la erigen como la única forma legalmente posible de existir. 

Pero la diversidad del mundo sobrepasa por mucho las exigencias que nos oprimen y Cipriani pierde. Algo maravilloso sucede en algunos sujetos: nuestros cuerpos nos dicen que algo es diferente en nosotros, y nos suplican a gritos que los dejemos hablar y decir nuestra verdad. Algunos creerán -según la medida en la que han interiorizado la dominación y los preceptos de ese terrorismo heterosexual- que tienen algo malo, pecaminoso, repugnante e inmoral, y crecerán como otros de tantxs maricas y machonas cuya frustración con la vida es tal, que se convierten en los peores enemigos de su propia gente: en contrincantes de todos los que, a diferencia de ellos, se atreven a vivir y disfrutar del sexo con libertad, autonomía y fortaleza

Pero otros encontramos en ellos la representación de una existencia miserable, absurda, hostil, neurótica y destinada al sufrimiento permanente: la encarnación de una no existencia. Veremos en ellos algo que pudimos ser; algo en lo que, de hecho, nos exigieron convertirnos por todos los medios posibles; algo que nos dijeron era deseable volvernos y nos traería "felicidad". Pero la verdad encontró en nosotros la vía para expresarse y nos negamos a pagar el costo de nuestras vidas enteras para complacer a quienes nos desprecian: dijimos ¡BASTA! Elegimos portarnos mal y recorrer un camino diferente, marcado por nuestras propias decisiones, y empezamos un proceso que es tan largo, complicado, desconocido y confuso como valioso e impostergable: el de saber quiénes realmente somos y qué queremos.

marcha evangelista contra las familias homoparentales

Es un proceso difícil y hay quienes se estancan o retroceden, avasallados por la inmensa maquinaria homofóbica que nos rodea. Y están también lxs que se convierten en quimeras, viviendo su sexualidad a medias, como maricas religiosas o machonas de derecha que fingen no oprimirse a sí mismos para poder oprimir a otrxs. Bien sabemos que “vivir con libertad” no es tan fácil como decirlo, y que al hacerlo nos vemos expuestos al odio y rechazo de quienes supuestamente deberían protegernos y amarnos incondicionalmente. Pero luego descubrimos que el mundo también está lleno de gente que sí está dispuesta a amarnos por quienes realmente somos y que son ellos y nosotros por quienes que vale la pena luchar; y ya no nos cuestionamos solamente lo que nos dijeron sobre el sexo: ahora nos cuestionamos lo que nos dijeron sobre cómo debe ser una familia, cómo debe ser el amor, cómo debe ser la democracia, cómo se debe enseñar en las escuelas, cómo deben ser tratadas las personas, etc. Y nuestra lucha ya no es sólo nuestra lucha, ya no buscamos derechos solamente para nosotros: nuestra causa se convierte en la más poderosa herramienta contra todos los tipos de dominación que existen.

Para ello tenemos el elemento más transformador, desnaturalizador y libertario que haya existido jamás en la historia: la visibilización. Palabra tan peligrosa y potente que se subraya en rojo mientras la escribo en Word. Y es que si no eres visible, no existes. ¿Y qué es ser visible? Pues ser visible es afirmarse en la diferencia y disfrutarla cada día; es vencer el miedo a quienes nos desprecian con sus miradas, sus insultos, sus amenazas, sus burlas, con los “sau” que nos gritan en las calles para intentar inútilmente censurarnos, porque saben que siendo visibles tenemos el poder de destruir su frágil mundo heterosexual en pedazos; es rescatarnos de la tortura de limitarnos a amar entre 4 paredes, para reclamar el mundo que nos pertenece; es rescatar a otrxs en el proceso, con el ejemplo de nuestro orgullo; es romper la prisión del silencio y perder la vergüenza para volvernos seres libres de expresarnos donde y como nos plazca, como cualquier persona merece; es pasar de pedir derechos por favor a exigirlos y tomarlos porque son nuestros; es desplazar el poder desde ellos hacia nosotros; es subvertir el orden para dejar de vivir fuera del “orden”; es superar el individualismo para llenarse del coraje colectivo; es recuperar el tiempo perdido para empezar a vivir una vida digna, una vida que vale la pena vivir.

¿Y Por qué todo el mundo tiene que enterarse de que eres cabro? Me pregunta el homofóbico. Pues porque sí, porque me da la gana; porque me revienta la idea de que una sola persona más asuma que me gustan las vaginas; porque es necesario para que otrxs pierdan el miedo y no se conviertan en cobardes como tú; porque no soy cabro, soy cabrísimo, amo serlo y pienso que es lo mejor que me ha pasado en la vida; porque se lo debo todo a la cabritud de mi ser, y la honraré hasta mi último aliento; porque la heterosexualidad es un problema mundial que nos arrastra a todos en la dirección equivocada y aquí estamos para ponerle el pare; porque ese niño al que aludes para justificar tu homofobia pude haber sido yo hace 20 años y quizás, si hubiera sabido que ser cabro era posible, me hubiera ahorrado varios años de vivir en represión y culpa; porque ser heterosexual no es natural -es lo último que es-, es una imposición absolutista, y no pienso permitir que más personas sucumban ante ella tan fácilmente; porque yo no te debo respeto, tú me lo debes a mí al pretender que me avergüence de lo que soy para no incomodar tu existencia miserable; porque este mundo también nos pertenece y estamos dispuestos a todo para transformarlo en lugar más habitable para todxs; y porque francamente, si no te gusta como soy te puedes dar media vuelta y seguir tu camino, que a mí me tiene sin cuidado lo que cualquier homofóbico piense.

Así que ármate de coraje, ese que te han hecho creer que no tienes, pero que siempre estuvo dentro de ti y ha esperado demasiado para mostrar de lo que es capaz. Tómale la mano a tu amante y si la quita, busca la de un amigo o búscate otra mano que tome la tuya sin miedo. Ok, salir del clóset es un proceso, pero hay dos cosas básicas: 1) Decir que vale la pena volver a entrar al clóset por alguien es decir que valoramos tan poco nuestros principios que los colocamos por debajo de la comodidad de esa persona, y eso no se llama amar, se llama complacer y tener poca autoestima; y 2) Queridx, alguien que te ama no te hace retroceder, no te hace volver a sentir el miedo que siente y que tú ya superaste, ni te confina de nuevo a la marginalidad. A eso se le llama ser egoísta y manipulador, nada más lejano al amor. Por el contrario, amar es ser libre para amar, y amar a plenitud sólo es posible en libertad. Si eres marica, machona o traca y amas a alguien, bésalo en la calle si se te antoja, porque también son tus calles, y si están pasando los hijos de Phillip Butters que sea con lengua. Deja que la monja, el abuelo, los niños, tu tío chismoso, tu vieja, el tombo, tu amigo del colegio que justo pasa por ahí, tu profesor de universidad, la cámara de televisión, los congresistas y el mundo te vean como eres: feliz y amando libremente, como ellos nunca podrán amar. Nuestro amor tiene el poder de cambiar el mundo para mejor, pero nunca lo podrá hacer si permanece en las sombras. No permitas que nadie te exija respeto faltándote el respeto, como si le debieras algo al mundo por ser quien eres.

Y si viene un policía, ese que debería protegerte en lugar de agredirte, no desistas, confróntalo. Él no cambiará de opinión e intentará reprimirte a toda costa, tú no le des la oportunidad, no se lo permitas por ningún motivo. Si se niega a irse pese a tus exigencias, sigan chapando hasta que se harte e ignora sus rebuznes. Tómale fotos, grábalo con cualquier cámara, pídele que se identifique y denúncialo por todos los medios, ya está comprobado que denunciar la homofobia funciona y contamos con las herramientas para detenerlos. No sientas pena por él, siente pena por todas las parejas que como tú han sido atropellados por la violencia de su homofobia, y por las futuras parejas que podría atreverse a atacar si es que no haces nada. Haz que asuma la responsabilidad de su estupidez, que entienda que nunca debió meterse contigo y que su caso sirva de ejemplo para que ningún otro policía se atreva a tratarnos como criminales, y nos empiecen a tratar como los ciudadanos que somos.

¿Te parece una provocación? Que no te parezca, ES UNA PROVOCACIÓN, y sin muchxs de lxs grandes provocadores de la historia hoy continuaríamos esclavizando a los afrodescendientes, quemando a las mujeres inteligentes acusándolas de brujas y pagando los impuestos feudales, así que agradécele a la provocación que hoy al menos puedas elegir a tu presidente. Y si les da asco vernos, pues qué pena por ustedes, porque a nosotros lo que nos repugna es su homofobia y no estamos dispuestxs a tolerarla en ningún espacio.


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Escrito por

Gonzalo Meneses

Psicólogo Social, marxista rosado, marica escandalosa, cholo, feminista, ateo, abortista, gamer, geek y otaku. Twitter: @Cazador_Diurno.


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